22 ene. 2017

"¿... y tú qué buscas?"

Según parece, todo el mundo vaga buscando algo y más vale tenerlo bien resumido en pocas palabras o pareciese que no sabe uno qué se está buscando.

Sugerir a una compañera de trabajo que me encuentre alguna cita fue seguido de un "¿... y tú qué buscas?". También omnipresente en lugares de encuentro online como APPs o webs de contacto. Por otro lado, durante una primera cita la misma cuestión suele retomarse, como un fondo en la conversación.

Y es la misma pregunta, la misma idea, la que revolotea una y otra vez. ¿No pueden las personas fluir sin destino y mejorar según qué vayan cruzándose?

La incógnita se impone durante el juego de impresiones entre desconocidos, se necesita para darle forma, categorías, motivaciones. Con el grave riesgo de caer en una falacia lógica: buscar algo puede ser interpretado como buscar exclusivamente eso. Muy al contrario, buscar algo o estar abierto a ello son intenciones muy distintas.

Una mismo cae en la tentación y congruente trampa. Responderla, o bien esperar respuesta. ¿Acaso no existe el riesgo de perder tiempo y energías en relaciones que no fueron aclaradas en su momento?

Más lejos, ¿sería todo más fácil si cada persona jugase sus cartas explicitando necesidades e intenciones? Sospecho que, como dicen, la verdad es un arma de doble filo.

Antaño decía que buscaba conocer gente, un café, y ya se vería después si había sexo o no, pero quienes buscaban sexo me tachaban de buscar pareja.

Otra vez y otra. Semanas, años. "¿... y tú qué buscas?" No encuentro modo alguno de escapar a su escrutinio, pues cualquier juego de palabras para evadirlo nunca es desapercibido.

Por mi parte, llevo años con el mismo planteamiento, que expreso a modo de guión (un corta-pega en interacciones online): "amigos nunca sobran, sexo bien, sex-amigo genial, pareja no (si acaso muy a la larga)". Hay quienes zanjan mi intento acusándome de buscar sexo, por el otro lado hay quienes buscan pareja y desisten ante mi falta de predisposición. Considérese mi convicción de que hay cosas tan excepcionales que pueden ser encontradas, pero no buscarse.

Por cierto, semejante esfuerzo intelectual y de honestidad (con uno mismo, con los demás) es digno de corta-pega, no quepa la menor duda.

Ahora bien, llegados a este punto... ¿tú que buscas?

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